La Picá
En mi pais, Chile, siempre se habla de "La Picá", (...oye compadre, tengo una "Picá" muy wena) y que dá a entender generalmente, el tema gastronómico. Una "Picá" es una emulación de restaurant fino, claro que con los permisos correspondientes y algunos con la patente de "Expendio de bebidas alcohólicas," que siempre reza colgado en una esquina (rodeado de flores plásticas) de la repisa que contiene unos pocos vinos de mediana y baja calidad, entre botellas de bebidas "sesenteras y setenteras".
"Menú de casa" y otros "Menú del dia", son los letreros que invitan al parroquiano a tentar su apetito, cubriendo la calle con ese aroma a cazuela, arroz graneado, "ensalá" a la chilena, a "pescao frito" y que tiene como gestora obligada a esa vieja gordita con un pañuelo en la cabeza, autora admirable de tan ricos y sencillos platos a un precio módico.
Fué un dia en que mi padre me invitó a almorzar a una "Picá", tenía demasiado trabajo aquel dia, pero como no aceptar tan noble invitación a esos sabores y con tan buena compañia... fuimos al "Ferroviario" (Club de tenis Ferroviario), un club de tradición entre los antofagastinos y que hasta hace unos meses, mi viejo, me conversaba de sus encuentros con su compadre en aquel lugar. Infaltable!!! sobre aquel mantel de plástico a cuadros un poco borrosos, el "pan batío" y ese "pebre cuchariao", que a veces pica hasta el alma (según el genio de la vieja de la cocina, dicen los comensales mas antiguos). Aquel dia, el menú consistía en Cazuela de vacuno, con su choclo, el zapallo, el trozo de carne y ese aroma que solo le dá la ramita de apio, servida en una paila de greda... sin palabras rebuscadas... exquisita!!!. Luego el segundo plato era congrio frito con arroz graneado y ensalada surtida (un poco de Papas Mayo, otro de "ensalá a la chilena" que tapaba lo poco y nada que había de lechuga). El bolero haciendo gala de esa sobremesa de vino, de conversación y de compañía... algunos "bajan" el almuerzo con una partida de dominó, otros anhelan una merecida siesta, pues, ya se escucha desde el fondo de la cocina, el chocar de los platos con flores y de esas cucharas de acero que parecen palas y esos tenedores de dientes alargados que ya te punzan los ojos.
Aquella señora de la amabilidad palpable ( la que atiende), no oculta el cansancio en sus ojos...ya sus manos están fatigadas de mover esas pesadas mesas y sillas con "pata'e fierro", que ya en la mañana, lo hacía conjuntamente barriendo aquel acogedor lugar para dar bienvenida a los parroquianos. Es un dia de trabajo... llevando platos y vasos a esos que no se cansan de comer lo bueno de la vida, ese que viene apurado, el que viene con la familia, el que está con "la caña", el que está cagao de hambre y el regodeón... que agradecen con una buena propina, el reconocimiento a esta noble pega, aquí y en la quebrá del ají!



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